lunes, 28 de marzo de 2011

Terapia cognitivo-narrativa




La terapia cognitivo-narrativa es una de las últimas terapias denominadas de última generación de terapias breves. A pesar de su corta historia (apenas dos décadas) y la escasa síntesis de la información u estudios sobre la misma, como enfoque terapéutico empieza a hacerse un hueco en el quehacer diario de muchos psicólogos. Como propuesta terapéutica resulta útil para acercarse a aquellos clientes que responden menos a otros enfoques psicoterapéuticos tradicionales y una posibilidad para aquellos terapeutas que desean ampliar su marco de actuación, añadir otras herramientas de intervención a su bagaje terapéutico. A continuación abordaré brevemente algunas nociones de esta aproximación terapéutica.

La aproximación cognitivo-narrativa le confiere al lenguaje un papel crucial en el proceso terapéutico; considerando la terapia como un contexto cuyas herramientas terapéuticas se basan en la utilización estratégica del discurso, palabras, conceptos y recuadres cognitivos que permiten un trabajo de reparación y crecimiento.Desde esta perspectiva se considera al ser humano como un fabricante de significados y interpretaciones, un ser que desarrolla su identidad en función de las representaciones que hace de la realidad y da significado a su experiencia según las historias que hace en torno a si mismo .Para interpretar hace asociaciones entre las experiencias y significados, o sea narra historias. Por lo tanto, hay un aspecto selectivo en la interpretación de las experiencias o acontecimientos y la definición de los problemas. Ningún relato posee una verdad absoluta, puesto que múltiples interpretaciones pueden surgir en las interacciones con los demás.

La aproximación cognitivo narrativa considera también que los relatos son relativos a un contexto cultural o social como sistema de significado en el cual, el enfoque narrativo sirve como telón de fondo que facilitara la comprensión y objetivación de los problemas. La terapia cognitivo-narrativa postula que las narrativas de vida (historias que hacemos sobre nosotros mismos) tienen una influencia directa y tangible sobre nuestra vida. En efecto, hasta se puede afirmar que los relatos “son” la persona. El comportamiento sigue el lenguaje. Los problemas psíquicos se explican por un bloqueo inherente al discurso o a la narrativa que domina la vida y condiciona la experiencia del cliente. Razón por la cual en el trabajo terapéutico se busca la manera que le permite al cliente flexibilizar su discurso.

La originalidad del enfoque narrativo radica principalmente en que el trabajo terapéutico más que centrarse en las personas, se centraría en las “ideas “ o en las narrativas que modulan la experiencia y vida de las personas. Desde esta perspectiva los problemas que presenta la persona fundamentalmente se deben al estancamiento en determinados prototipos de narrativas. Hay que señalar que esta aproximación terapéutica se enmarca dentro de la corriente constructivista, que hace referencia al “como“la persona construye su realidad. Esta concepción de los problemas humanos supone nuevas aportaciones a la práctica clínica: Nueva concepción de la relación terapeuta/paciente (una relación igualitaria que no impone un conocimiento desde el exterior ,sino crea con el cliente una definición alternativa de su realidad o experiencia) ;Introducción de distintos conceptos claves (Exteriorización, deconstrucción/ reconstrucción) que determinan las distintas fases del proceso terapéutico (trabajo de recuerdo, subjetivización, objetivización, metaforización y proyección).

Teniendo en cuenta que cuando el cliente consulta normalmente, es porque se encuentra atrapado en un discurso incapacitante, una historia dominante que cuenta sobre sí mismo, historia contaminada o incluso saturada por el “problema”. Para deconstruir las historias o narrativas incapacitante ,se hace uso del lenguaje con el fin de permitir al cliente elaborar una historia más satisfactoria , emerger e implementar otras narrativas alternativas dejadas en la sombra debido a la historia dominante.

Partiendo del principio de que la persona mantiene una relación con el problema marcada por un discurso determinado, gracias a una serie de tareas precisas, se ayuda al cliente a exteriorizar su problema,  disociarse de él, objetivar su historia dominante insatisfactoria,  exteriorizarla (verla como narrador) y analizar sus distintas facetas y posibilidades. Como resultado de la exteriorización, el cliente se encuentra mejor posicionado para ejercer su elección personal en cuanto a estilo de vida, disociar su identidad de una historia dominante y cerrada y encontrar autonomía para construir una identidad más flexible y una experiencia llena de diversidades y potencialidades.

La exteriorización del problema abre la puerta por lo tanto a otros aspectos no marcadas y contaminados por el problema o narrativa prototipo. La reconstrucción abre la puerta a otras posibilidades y experiencias importantes en la vida del cliente que la narrativa dominante descuida o deja de lado. Teniendo en cuenta que cada persona vive en función de la historia que se construye y se dice con respecto a su vida, mediante una metodología bien estructurada la reconstrucción se realiza ,según este enfoque, explorando las historias de excepción con el fin de evidenciar relatos de vida alternativos y en cierto modo, buscar pruebas históricas de las potencialidades que escapan de la influencia del problema, todo ello va a ayudar al cliente a través del trabajo terapéutico a colocar las bases de una nueva construcción, de una nueva lectura de su historia personal.

Mediante el enfoque cognitivo-narrativo, se pretende como objetivos generales ofrecer al paciente un marco terapéutico que le permita reescribir su propia historia de vida, reactualizar los eventos dolorosos de la misma, descubrir nuevas posibilidades y hacer emerger su potencial y fortalezas bloqueadas y limitadas durante largo tiempo por el estado de estancamiento en su narrativa dominante. De modo específico la intervención mediante el enfoque cognitivo-narrativo brinda al paciente un espacio que le posibilita:
  •  Explorar y procesar su experiencia pasada presente y futura en todas sus dimensiones desde una postura de narrador que contempla la variabilidad y multipotencialidad de su experiencia.
  • Convertir sus vivencias dolorosas en posibilidades de construcción terapéutica, fomentando la  elaboración de nuevos significados y nuevas experiencias menos dolorosos, más integradoras y funcionales. Por lo tanto generar nuevas alternativas.
  • Flexibilizar su visión del mundo y de sí misma a través de la generación y construcción de nuevas narrativas plena de diversidad y multiplicidad.
  • Potenciar y mejorar sus fortalezas, autopercepción, relaciones interpersonales y lograr nuevas perspectivas de vida centrándose en el ¨aquí y ahora´.
Resumiendo,la propuesta del enfoque cognitivo-narrativo abre un espacio nuevo de conocimiento, no sólo para el cliente, sino también para el terapeuta y amplia el campo de la intervención terapéutica, al aportar una nueva explicación y comprensión de los problemas, un nuevo enfoque de la relación terapéutica basado en la co-construccion, creatividad y una convicción optimista en la capacidad humana de liberarse de sus ataduras.


Mohammed Jamil El Bahi
Psicólogo/Psicoterapeuta